No basta con tener la mente llena de teorías, teorías que si no se les da un adecuado uso, pueden quedarse simplemente en palabras totalmente inútiles.
Debemos ser seres activos, no quedarnos estancados como arboles, cumpliendo mínimas funciones, debemos movernos hacer que nuestra existencia tenga impacto alguno en el mundo, abrir los ojos, y no ser como los sedientos que tienen fuentes a sus pies.
La vida no debería estar basada en una constante preocupación e incertidumbre, ni mucho menos en un cumplimiento de reglas establecidas por una corrompida sociedad, que lo único que hacen es quitarnos la paz, la tranquilidad del espíritu, este que al final es el que nos guía y nos impulsa a a ser lo que en realidad somos, a hacer lo que de verdad nos llena, y que al final nos llevara a alcanzar la tan anhelada “Felicidad”.
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